TEMOR

TEMOR
El temor y la esperanza acompañan a cualquier sentimiento de dolor o de placer, y así en todas las pasiones. Filosofía general.
Diferenciación entre lo alto y lo bajo: todo lo que inspira temor como poderoso es tenido por alto; todo lo demás, por bajo o despreciable. Como lo más alto: ¡inspirar temor y, sin embargo, hacer bien y tener buenas intenciones! Tratados filosóficos.
TIMIDEZ


¡Qué infeliz timidez la de hablar como docto de una cosa que yo habría podido hablar como “exper-to”! Ecce homo.
TONTERA
Cuanto más espíritu, más sufrimiento… Cuanto más estupidez tanto mayor bienestar. Consideracio-nes intempestivas.
En la lucha con la tontería, los hombres más moderados y más dulces terminan por ser brutales. Quizá de este modo se colocan en un verdadero terreno de defensa, pues a la frente estúpida el argumento que más le conviene es el puño cerrado. Pero como ya he dicho, su carácter es dulce y moderado, sufren por este medio legítimo de defensa más de lo que hacen sufrir. Humano, demasia-do humano.
No comprendo cómo se pueden llamar felices a los pobres de espíritu, pero alguna vez los envidio. Aurora.
De cuando en cuando una tontería: ¡como si de pronto nos hastiase nuestra sabiduría! Filosofía ge-neral.
TRABAJO
Ahuyentar el aburrimiento de cualquier manera: esto es vulgar, como el trabajo sin placer es vulgar. El eterno retorno.
Lo que se hace a medias estropea el todo. Así habló Zaratustra.
La vida dedicada a la ganancia del pan obliga constantemente al espíritu a distenderse hasta el ago-tamiento, en una constante simulación. con el cuidado de engañar o de prevenir; la verdadera virtud consiste ahora en hacer algo en menos tiempo que otro. El eterno retorno.
La virtud principal del trabajo es impedir los ocios de las naturalezas vulgares. Aurora.
TRADICION
¿Qué es la tradición? Una autoridad superior a la que se obedece, no porque manda lo útil, sino por-que manda. Aurora.
TRISTEZA
Los hombres afligidos por una profunda tristeza se traicionan cuando son felices: tienen una manera de percibir la felicidad como si quisieran extinguirla y ahogarla por celos… ¡Ay, harto saben que la felicidad huye de ellos! Más allá del bien y del mal.
TRIUNFO
No os aconsejo la paz, sino la victoria. Que vuestro trabajo sea una guerra, que vuestra paz sea una victoria. Así habló Zaratustra.
El éxito no está siempre en la victoria, sino a veces también en el deseo de vencer. Humano, dema-siado humano.
¿Cuál es el medicamento más eficaz? La victoria. Aurora.
El que aspira a la gloria debe despedirse a tiempo del honor y ejercer el difícil arte de desaparecer a tiempo. Así habló Zaratustra.
Nada fatiga quizá tanto como el aspecto de un perpetuo vencedor. Aurora.
Cuanto más nos elevarnos, más pequeños parecemos a las miradas de los que no saben volar. Au-rora.
La humanidad no tiene otros fines que el grande hombre y la gran obra. Aurora.
Cuando sobresalen una época, un pueblo, una ciudad, es siempre porque el egoísmo de éstos se ha hecho consciente y ya no retroceden ante ningún medio (no se avergüenzan de sí mismos). Tratados filosóficos.
Toda nuestra observación del mundo ha nacido de manera que fue demostrada por el éxito. Tratados filosóficos.
El buen éxito da a veces a un acto todo el honorable esplendor de la buena conciencia; un fracaso pone la sombra del remordimiento sobre la acción más respetable. Humano, demasiado humano.
Considerar el éxito o el fracaso como prueba y contra. prueba de la creencia es el rasgo fundamental humano: “la idea que triunfa es la verdadera”. Tratados filosóficos.
Cuando damos el paso decisivo y nos internamos en el camino que es “nuestro camino”, entonces se nos revela un secreto: todos los que eran nuestros amigos y familiares, todos se habían arrogado una superioridad sobre nosotros, y de repente, se encuentran ofendidos.
Aurora.
VALOR
La guerra y el valor han hecho cosas más grandes que el amor al prójimo. Así habló Zaratustra.
Me gustan los valientes, pero no basta ser un espadachín: hace falta también saber a quién se hiere. Y muchas veces demuestra más bravura abstenerse y pasar, con el fin de reservarse para un ene-migo más digno. Así habló Zaratustra.
Sólo tiene corazón el que conoce el miedo, pero que domina el miedo; el que ve el abismo, pero con “altivez”. Así habló Zaratustra.
¿Tenéis valor? No el valor ante los testigos, sino el valor de los solitarios, el valor de las águilas que no tienen ningún dios espectador.
Así habló Zaratustra.
No sólo se ataca por hacer daño a alguno, por vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza.
Humano, demasiado humano.
Se arroja un o al agua con más gusto a salvar al que se ahoga, cuando hay delante personas que no se atreven a hacerlo. Humano, demasiado humano.
VALORACION
Para vivir hay que valorar. Filosofía general.
VANIDAD
La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo; es decir, como inde-pendiente, dependiendo de alguien.
La sabiduría es todo lo contrario: se considera dependiente, y es independiente. Consideraciones intempestivas.
¡Qué mezquino sería el espíritu humano sin la vanidad! Humano, demasiado humano.
La peor peste no podría hacer tanto daño a la humanidad como pretender que desaparezca la vani-dad. Humano, demasiado humano.
La vanidad humana es la cosa más vulnerable y, sin embargo, la más invencible: crece a fuerza de verse herida, y puede terminar por hacerse gigantesca. Humano, demasiado humano.
Toda moral es un hábito de automagnificación, por él cual una clase de hombres está contenta de su modo de ser y de su vida.
Filosofía general.
Se olvida la arrogancia cuando se está entre hombres de mérito; estar solo hace orgulloso. Los jóve-nes son arrogantes, pues frecuentan sus semejantes, todos los cuales, no siendo nada, quieren pa-sar por mucho. Humano, demasiado humano.
El vanidoso se detiene en los medios antes de conseguir el fin, y se siente tan a gusto, que olvida el fin. Tratados filosóficos.
El vanidoso se somete a la opinión general, y quiere agradar; el que se afana por sobresalir quiere sentirse en lugar preeminente, quiere ser admirado. Filosofía general.
Que el hombre oculte sus malas cualidades y sus vicios o que los confiese con franqueza, su vani-dad desea siempre encontrar una ventaja: obsérvese con qué astucia distingue ante quién debe ocul-tar estas cualidades y ante quién debe ser honrado y franco. Humano, demasiado humano.
El que niega su vanidad la posee generalmente en una forma tan brutal, que cierra instintivamente los ojos ante ella para no verse obligado a despreciarse. Humano, demasiado humano.
El uno sostiene su opinión porque cree haber llegado a ella por sí mismo; el otro porque la ha apren-dido con trabajo y está orgulloso de haberla comprendido: ambos, en consecuencia, por vanidad. Humano, demasiado humano.
VEJEZ
Algunos hombres nacen póstumos. Ecce homo.
VENCEDOR
Nada fatiga quizá tanto como el aspecto de un perpetuo vencedor. Aurora.






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