SACRIFICIO

SACRIFICIO
¿Quién no se ha sacrificado ya a sí mismo por su buena reputación? Más allá del bien y del mal.
Se odia más espontáneamente, más inocentemente (la inocencia es propia de los sentimientos here-dados de antiguo) como patriota que como individuo; nos sacrificamos más prontamente por la fami-lia que por nosotros mismos; o por una iglesia o un partido. Tratados filosóficos.


El que practica el desinterés, la abnegación, el sacrificio. esta voluptuosidad es de la misma esencia que la crueldad… la mala conciencia, la voluntad de torturarse a sí mismo dan únicamente la condi-ción primera para fijar el valor del desinterés. Más allá del bien y del mal.
Hay una triste astucia que consiste en querer engañarse sobre alguien por quien nos hemos sacrifi-cado, dándole la ocasión de aparecer tal como desearíamos que fuese. Aurora.
¿Consideráis el sacrificio como el signo distintivo de la acción moral? Reflexionad, pues, si no hay un lado de sacrificio en cada acto ejecutado de una manera reflexiva, sea bueno o malo. Humano, de-masiado humano.
En realidad no os sacrificáis más que en “apariencia”, vuestra imaginación os hace dioses y os re-creáis en vosotros mismos corno si fuerais dioses. Aurora.
SECRETO
Pocas gentes habrá que, cuando se sientan perplejos en la elección de un tema de conversación, no revelen los secretos más importantes de un amigo. Humano, demasiado humano.
SELECCIÓN
El mundo está lleno de gente que sobra y que estropea la vida.
Así habló Zaratustra.
La justicia como idea constructiva, selectiva, destructiva por la estimativa de valores: la “más alta representación” de la vida misma.
Filosofía general.
SEMEJANTES
Delante de nosotros mismos, todos fingimos ser más sencillos de lo que somos; descansamos así de nuestros semejantes. Más allá del bien y del mal.
SENTIDOS
Los sentidos son los que hacen a las cosas dignas de fe, les dan buena conciencia y apariencia de verdad. Más allá del bien y del mal.
SENTIMIENTO
El error en el reconocer y razonar sólo es posible desde el momento en que hay sentimientos. Trata-dos filosóficos.
El culto del sentimiento fue erigido en el lugar del culto a la razón. Aurora.
SHAKESPEARE
No conozco ninguna lectura que lacere el corazón como la de Shakespeare: ¡cuánto debió sufrir aquel hombre para sentir de tal modo la necesidad de ser payaso!… Mas para sentir así es necesario ser profundo, ser un abismo, ser filósofo… Ecce homo.
SCHOPENHAUER
La doctrina de Schopenhauer es una teología disfrazada; pero la teología de un ser ciego y malvado, que se afana por conseguir cosas que no son admirables ni amables. Tratados filosóficos.
Schopenhauer ha demostrado muy divertidamente cómo no basta ser filósofo únicamente con el cerebro. Filosofía general.
SILENCIO
Es muy difícil vivir entre los hombres, porque es muy difícil guardar silencio. Así habló Zaratustra.
Puede haber un pequeño orgullo en callarse cuando hablan demasiados. Humano, demasiado humano.
Puede suceder que haya quien, en cuanto hombre y en cuanto pensador, sufra una transformación profunda y dolorosa y lo manifieste públicamente. Pero el público no se entera, y cree que aquel hombre sigue siendo el mismo. Esta dolorosa experiencia ha inspirado ya repugnancia a más de un escritor: había tasado demasiado alta la intelectualidad de los hombres, y a partir del momento en que se ha dado cuenta de su equivocación se ha prometido solemnemente callar.5 Humano, dema-siado humano.
SIMPATÍA
El talento de tener buenos amigos es, en muchas gentes, más grande que el de ser buen amigo. Humano, demasiado humano.
El que tiene mucha alegría debe ser un hombre bueno; pero quizá no es el más inteligente, aunque alcance los fines a que aspira el más inteligente con toda su inteligencia. Humano, demasiado huma-no.
SINCERIDAD
El cinismo es la única forma bajo la cual las almas bajas rozan lo que se llama sinceridad. Más allá del bien y del mal.
SIRVIENTES
Un buen criado sabe todo lo que concierne a su señor, y aun muchas cosas que su señor no sabe de sí mismo. Así habló Zaratustra.
SOCIEDAD
Es muy difícil vivir entre los hombres, porque es muy difícil guardar silencio. Así habló Zaratustra.
Todas las compañías son malas compañías, a menos que no se acerque uno a sus iguales. Más allá del bien y del mal.
5 Nietszche llama a este aforismo: “El silencio del asco.” La comunidad y el acreedor frustrados se harán pagar lo mejor que puedan. Más allá del bien y del mal.
Para merecer la consideración de los que pueden darla es provechoso a veces no comprender cier-tas cosas, pero de manera que no se note que no las comprendemos. La ignorancia también tiene sus privilegios. Humano, demasiado humano.
Los hombres permanecen en el “medio” cuando su obtención les proporciona placer. Tratados filosó-ficos.
Sólo cuando el hombre se acostumbra a ver en los demás hombres sus iguales, es decir, después de la creación de la sociedad, aparece la alegría maligna del daño ajeno. Humano, demasiado humano.
La esclavitud, así como las castas, son cosa necesaria para la formación de un organismo superior. Aspirar a los honores es pedir el reconocimiento de su propia función. La obediencia es coacción, condición de vida, y, finalmente, estímulo vital. El que es más fuerte para imponer sus funciones a los demás, domina; pero los sometidos tienen a su vez otros sometidos, tienen que sostener una conti-nuada lucha. Tratados filosóficos.
El pilar del orden social reposa en que es preciso que cada cual mire con serenidad lo que es, lo que hace, a lo que aspira, su salud y su enfermedad, su pobreza o su bienestar, su honor o su apariencia raquítica y que se diga: “Yo no querría cambiarme por nadie.” Que el que quiera trabajar por el orden social trate siempre de implantar en el corazón de los hombres esta filosofía serena de la negativa a cambiar y de la ausencia de celos. Humano, demasiado humano.
Sólo se comprende cuán poca importancia tienen los adeptos cuando se ha dejado de ser el adepto de sus adeptos. Humano, demasiado humano.
Algunos desean hacerse interesantes por sus juicios, otros por sus simpatías y aversiones; otros por sus conocimientos otros por su aislamiento; pero todos se equivocan. Pues el espectador piensa que él es el único espectáculo interesante. Humano, demasiado humano.
La sociedad no debe existir para la sociedad, sino solamente como una subestructura y un andamia-je, gracias al cual otros seres elegidos podrán elevarse hacia una tarea más noble y llegar, en gene-ral, a una existencia superior. Más allá del bien y del mal.
Las personas que nos otorgan su plena confianza creen por ello tener derecho a nuestra confianza. Este es un error de razonamiento; la donación no podría engendrar un derecho. Humano, demasiado humano.
En la soledad el solitario se roe el corazón; en la multitud es la muchedumbre quien se lo roe. ¡Ele-gid! Humano, demasiado humano.






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