REFLEXIÓN

REFLEXIÓN
El que reflexiona en la tarea que ha realizado durante el día o durante toda su vida, cuando la ha terminado y se siente cansado, se entrega generalmente a consideraciones melancólicas; pero esto no depende del día ni de la vida, sino de la fatiga. En el trabajo fecundo no nos detenemos a juzgar de la vida y de la inteligencia, como tampoco mientras gozamos; pero si por ventura lo hacernos, ya no damos la razón al que espera al séptimo día para descansar, para encontrarlo bien todo: ha deja-do pasar el “mejor” momento. Aurora.
RELIGIÓN


¿Cómo? ¿El hombre será solamente un error de Dios? ¿O Dios será solamente un error del hombre? El ocaso de los ídolos.
“Dios mismo no puede subsistir sin los hombres sabios” dijo Lutero, y con derecho; pero Dios puede subsistir menos sin los” insensatos, esto es lo que no ha dicho Lutero. El eterno retorno.
Galiani cree que el hombre es el único animal religioso. Pero yo reconozco en la manera como un perro se arrastra ante su amo el principio de la divinidad, aunque en forma grosera. Filosofía general.
Deus nudus est, decía Séneca. Yo temía que estuviese metido dentro de sus vestiduras. Y es más: los vestidos no sólo hacen a las personas, sino también a los dioses. Tratados filosóficos.
El concepto del “más allá”, del “mundoverdad”, no ha sido inventado más que para despreciar el úni-co mundo que existe, para no conservar ya a nuestra realidad terrenal ningún objetivo, ninguna razón de ser, ningún fin. Ecce homo.
La noción del “pecado” ha sido inventada al mismo tiempo que el instrumento de tortura que la com-pleta, el “libre arbitrio”, para extraviar los instintos, para hacer de la desconfianza para con los instin-tos una segunda naturaleza. En la noción del “desinterés” de la renuncia a sí mismo, encontramos el verdadero emblema de la decadencia. Ecce homo.
Principal transformación de la religión: 1
) se quiere obligar al dios a que haga lo que nosotros queremos (oración, por ejemplo); 2
) nos entregamos a la voluntad de Dios. La primera forma es la noble; la segunda, la de los esclavos. Filosofía general.
Toda fe tiene el instinto de la mentira: se defiende contra cualquier verdad que amenace su voluntad de poseer “la verdad”: cierra los ojos, calumnia. Filosofía general.
La necesidad de fe, de algo absoluto en el si y en el no, es una prueba de debilidad; toda debilidad lo es de voluntad. El ocaso de los ídolos.
Cuanto menos se sabe, tanto más fácilmente se conserva la fe.
Filosofía general.
Las morales y las religiones han sido los principales medios con los cuales se ha podido hacer del hombre lo que se ha querido, siempre, claro está, que se haya contado con un exceso de fuerza creadora y se haya podido ejercer la voluntad durante un gran espacio de tiempo. La voluntad de dominio.
En sí, una religión no tiene nada que ver con la moral; pero las dos ramas de la religión judaica son esencialmente religiones morales, es decir, religiones que dan preceptos acerca de cómo se debe vivir y hacen que se obedezcan estos preceptos por medio de castigos y recompensas. La voluntad de dominio.
Las gentes de conciencia, y no las que carecen de conciencia, fueron las que hubieron de sufrir horriblemente bajo la presión de las exhortaciones a la penitencia y infierno, sobre todo si eran al mismo tiempo hombres de imaginación. Por consiguiente, se entristeció la vida de aquellos que pre-cisamente tenían más necesidad de serenidad y de ideas agradables, no solamente para su propia confortación y para su propia curación, sino para que la humanidad pudiese regocijarse a su aspecto y absorber la radiación de su belleza. Aurora.
El cristianismo nació para dar al corazón un alivio; pero luego necesita primeramente abrumar el corazón para poder enseguida consolarle. Humano, demasiado humano.
Los fundadores de religiones se distinguen de otros grandes engañadores en que jamás salen de este estado de autoengaño.
Humano, demasiado humano.
La religión es un caso de “alteración de la personalidad”, una especie de sentimiento de temor y de terror ante sí mismo… Pero al mismo tiempo una extraordinaria sensación de felicidad y de superiori-dad. La voluntad de dominio.
¿Qué razón hay para que alguien sea hoy optimista, si ya no tiene que hacer la apología de un Dios que “debe” haber creado el mejor de los mundos, desde el momento en que El mismo es bueno y perfecto; qué ser que piense tiene necesidad aún de la hipótesis de un Dios? Humano, demasiado humano.
…”Es preciso que un dios le haya cegado” decía al fin, bajando la cabeza… Este subterfugio es típico en los griegos… He aquí la manera como los dioses servían entonces para justificar hasta un cierto punto a los hombres; aun en sus malas acciones, servían para interpretar la causa del mal: en este tiempo no tomaban sobre ellos el castigo, sino, lo que es más noble, la falta. Más allá del bien y del mal.
En el templo no vemos los ex votos de los que han perecido.
Humano, demasiado humano.
La oración ha sido inventada para aquellos hombres que por sí mismos jamás han tenido ideas. El eterno retorno.
El gran error de la religión: “Los malvados no tienen religión”.
Filosofía general.
Las religiones son cosa del populacho. Ecce homo.
Puede creerse que llegará un tiempo en que el hombre se eleve tanto, que las cosas que hasta aquí han parecido más sagradas, por ejemplo, la creencia en Dios, le parezcan infantilmente conmovedo-ras y que haga con ellas lo que ha hecho con todos los mitos: que las trasforme en cuentos para niños. Filosofía general.
El hombre se conquista su propia civilización y obliga a los dioses a aliarse con él, porque gracias a su propia sabiduría, tiene en su mano la vida de los dioses y los límites de su poder. El origen de la tragedia.
El espíritu gregario no ocupa su posición por razones, sino por hábito; si, por ejemplo, se es cristiano, no quiere decirse que haya comparado las distintas religiones y haya escogido la cristiana.
Humano, demasiado humano.
Los brahmanes y los cristianos se apartan del mundo porque le consideran malo (le temen); pero los hombres de ciencia trabajan al servicio de la voluntad de vencer a la naturaleza. Filosofía general.
En realidad, entre las religiones y la verdadera ciencia no existe ni parentesco, ni amistad, ni siquiera enemistad: viven en planetas diferentes. Humano, demasiado humano.
Para que se pueda construir un santuario, “es preciso que otro sea destruido”: ésta es una ley; ¡que se me muestre un caso en que no se haya cumplido! Más allá del bien y del mal.
¡Predica la fe hasta que tú la hayas encontrado; entonces la predicarás porque la tienes! Aurora.
Cuando yo tenía doce años me imaginaba una maravillosa trinidad, a saber: Dios padre, Dios hijo y Dios diablo. Mi conclusión fue que Dios, pensándose a sí mismo, creó la segunda persona de la divi-nidad; pero que, para poder pensarse a sí mismo, debió pensar en su contrario y, por consiguiente, crearlo. Así comencé yo a filosofar.
Ecce homo.
Si nosotros no hacemos de la “muerte de Dios” una grandiosa renunciación y una constante victoria sobre nosotros mismos, tendremos que soportar su pérdida. Tratados filosóficos.
RELIGION “NOUVELLE” 1
Reservada para raros momentos.
2
Veneración del sacrificio de sí mismo.
3
Nada de dioses, ni de más allá, ni de recompensas ni castigos.
4
Nada de culpabilidad, nada de remordimientos de conciencia, sino “remordimientos” de la razón.
5
El yo restituido.
6
Lo bello sentido como el yo sacrificado.
7
Nada de amor a los hombres en abstracto, sino dominio de los instintos.
8
La suprema prudencia corno norma, como vulgar y no venerada por esto, por ser habitual.
9
Admirar la imprudencia de la magnanimidad. La compasión como una debilidad y un alivio… conce-didos.
10
No venerada como sacrificio por otros, sino como plena victoria de un afecto sobre otros, de modo que le consagremos la vida, el honor, etc.: por consiguiente, la plenitud de la pasión es lo esencial.
Tratados filosóficos.
¡Imprimamos el sello de la eternidad en nuestra vida! Este pensamiento contiene más que todas las religiones que desprecian la vida como pasajera y hacen mirar hacia otra vida incierta. El eterno re-torno.






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