PODER
Nosotros honramos y defendemos toda asamblea de poderes, porque esperamos heredarla los sa-bios. Querernos asimismo ser los herederos de la moralidad después de haber destrozado la moral.
Tratados filosóficos.
Hoy día los pequeños se han hecho los amos. Así habló Zaratustra.
¿Quién de entre vosotros, sabiendo y dándose cuenta de que el poder es malo, estaría dispuesto a renunciar al poder? Consideraciones intempestivas.
Todos quieren llegar hasta el trono; en esto consiste su locura: como si la felicidad estuviera en los tronos. Muchas veces hay cieno en el trono, y, a menudo, también está el trono en el cieno. Así habló Zaratustra.
La voluntad de dominio es tan odiada en las épocas democráticas, que toda la psicología de estos tiempos parece encaminada a su empequeñecimiento y calumnia. El tipo del gran ambicioso: ¡éste debe ser Napoleón! ¡Y César! ¡Y Alejandro! ¡Como si éstos no fueran precisamente los más grandes despreciadores del honor! El ocaso de los ídolos.
Se quiere la libertad, mientras no se tiene todavía el poder.
Cuando se tiene el poder se quiere el predominio; si no se consigue (si se es demasiado débil para conquistarle), se quiere la “justicia”, esto es: un poder igual. El ocaso de los ídolos.
La vida misma es voluntad de poderío. Más allá del bien y del mal.
Todos nuestros motivos conscientes son fenómenos superficiales: bajo ellos se agita la lucha de nuestros instintos y de nuestros estados, la lucha por el poder. Filosofía general.
El sentimiento del poder, primero en forma de conquista, luego en forma de dominio, regula lo venci-do para su conservación, y para ello conserva lo vencido. También la función nace del sentimiento de poderío en lucha con fuerzas más débiles. La función se conserva en la violencia y el dominio sobre funciones inferiores; este fin es apoyado por un poder más alto. Tratados filosóficos.
POETAS
Los poetas carecen de pudor respecto de sus aventuras: las explotan. Más allá del bien y del mal.
POLÍTICA
La política es el campo de trabajo para ciertos cerebros mediocres. Aurora.
Ahora ya la política deja de ser el oficio del gentilhombre, y es posible que se vulgarice algún día de tal modo que se coloque, como toda literatura de partidos y de periódicos, bajo la rúbrica “prostitución del espíritu”. El eterno retorno.
El que quiere conmover a las muchedumbres ¿no tiene que ser el comediante de sí mismo? ¿No está obligado a traducirse él mismo a lo preciso y lo grotesco para expresar toda su personalidad y toda su causa bajo esta forma grosera y simplificada? El eterno retorno.
Los unos gobiernan por el gusto de gobernar; los otros, por no ser ellos mismos gobernados. Entre estos dos males, éste es el menor.
Aurora.
PORVENIR
A veces basta con unos lentes de más alta gradación para curar al enamorado; y el que tuviera bas-tante imaginación para representarse un rostro, un talle, con veinte años más, andaría muy exento de inquietudes por la vida. Humano, demasiado humano.
POSESION
Quizá puedan referirse todos los instintos morales al querer tener y al querer conservar. Tratados filosóficos.
PREJUICIO
Desde el punto de vista científico, el valor de todo prejuicio moral del hombre sobre el hombre es escaso: es un tantear y un palpar, y mucha locura e ignorancia en cada, palabra. Filosofía general.
La facultad de un juicio exento de prejuicios morales es extraordinariamente rara. Filosofía general.
PREMIO
La aspiración a la distinción es la aspiración a subyugar al prójimo, aunque no sea más que de una manera indirecta. Aurora.
PROCREACIÓN
Eres joven, y quieres tener una mujer y un hijo. Y yo te pregunto: ¿Eres hombre que puede permitirse desear un hijo? Así habló Zaratustra.
El hombre más dañino es quizá también el más útil desde el punto de vista de la conservación de la especie. El eterno retorno.
No sólo debes propagar la especie, sino perfeccionarla. Así habló Zaratustra.
No basta con multiplicarse: hay que elevarse. Así habló Zaratustra.
¿Qué hijo habrá que no tenga motivos para llorar a sus padres? Así habló Zaratustra.
El permiso para tener hijos debería ser concedido como una distinción y a toda costa quitar al comer-cio sexual el carácter de un medio de multiplicación; de lo contrario cada vez aumentará el número de los hombres de bajas inclinaciones. Tratados filosóficos.
Procedamos contra los criminales como contra los enfermos; es decir, impidámosles que se propa-guen. Este es el primer paso para mejorar las costumbres, el que yo deseo dar: el enfermo y el crimi-nal no deben ser considerados corno reproducibles. Tratados filosóficos.
En muchos casos, el primer hijo de un matrimonio es una razón suficiente para no traer otros al mun-do. Tratados filosóficos.
Algunos hombres elegidos deberían tener ocasión de reproducirse en diferentes mujeres. Tratados filosóficos.
PROHIBICIÓN
Todo poder que prohibe algo, despierta el temor en aquel a quien se le prohibe algo, engendra la “mala conciencia” (es decir, despierta el apetito de algo, con la conciencia de los peligros de su satis-facción, con la exigencia del secreto, del camino torcido, de la prudencia).
Toda prohibición estropea el carácter en aquellos que no se someten a ella voluntariamente, sino a la fuerza. El ocaso de los ídolos.
PROMESA
Sostener en la sangre fría y en la calma lo que el hombre dice, promete, resuelve en el estado de pasión, es uno de los deberes más insoportables que pesan sobre la humanidad. Humano, demasia-do humano.
Hay un medio de cambiar en oro, a los ojos de todo el mundo, un deber de acero, y es cumplir siem-pre más de lo que se promete.
Humano, demasiado humano.









