IDEA
Estos son mis juicios: y por el hecho de estamparlos, cedo a nadie el derecho de enunciarlos como suyos: no con por lo menos los considero como “bienes públicos” y daré palmetazo al que los entien-da mal. Ecce homo.
Cuando llegues a encarnar la idea de las ideas, ésta te trasformará. El eterno retorno.
Las palabras más tranquilas son las que levantan la tempestad; los pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo.Ecce homo y Así habló Zaratustra.
Se puede hablar de una manera extraordinariamente justa, y, sin embargo, de manera que todo el mundo grite lo contrario: esto es, cuando no se habla a todo el mundo. Humano, demasiado humano.
En todas partes donde todavía no se ha conseguido pensar causalmente se piensa moralmente. La voluntad de dominio.
Las ideas son fuerzas. Filosofía general.
¡No calles nunca ante ti mismo nada de lo que pueda ser opuesto a tus ideas! Aurora.
Cuando una idea comienza a elevarse en el horizonte, la temperatura del alma es generalmente muy baja. La idea desarrolla su calor muy poco a poco, y llega al máximum de su intensidad cuando la fe en la idea está ya en decadencia. Humano, demasiado humano.
De ordinario estamos faltos de ideas, pero en los casos excepcionales tenemos malas ideas. El eter-no retorno.
Hay ideas que tienen la misión del vino; nos elevan, nos complacen, nos dan ánimo; pero muy fre-cuentes engendran la embriaguez, y gozadas a menudo, una necesidad sin cuya satisfacción la vida se hace solitaria e insoportable. Tratados filosóficos.
Somos contrarios a una corriente intelectual cuando somos superiores a ella y desaprobamos su finalidad, o también cuando su finalidad es demasiado elevada para nosotros y se escapa a nuestra mirada, es decir, cuando nos es superior. Así es cómo un mismo partido puede ser combatido de dos lados a la vez, desde arriba y desde abajo; y muchas veces los antagonistas se alían en un odio co-mún, lo que es más repugnante que todo lo que ellos odian.
Humano, demasiado humano.
Bajo cada pensamiento se oculta una pasión. Filosofía general.
Las ideas son signos del juego y de la lucha de las pasiones: se relacionan siempre con sus ocultas raíces. Filosofía general.
Al que ha reflexionado mucho, toda idea nueva, ya la oiga o la lea se le aparece inmediatamente en forma de cadena. Humano, demasiado humano.
¡Ay del pensador que no es jardinero sino solamente el terreno de sus plantas! Aurora.
Un nuevo paso hacia la independencia es expresar opiniones que avergüenzan a quien las emite; en este caso, los mismos amigos y parientes se muestran inquietos. Pero éste es un fuego por el que debe pasar toda naturaleza bien dotada; luego es más dueña de sí misma.
Humano, demasiado humano.
¡Es tan exquisito y acusa tal distinción tener antípodas! Más allá del bien y del mal.
Es preciso guardarse del mal gusto de tener ideas comunes con muchas gentes. Más allá del bien y del mal.
IDEAL.
Ellos miran hacia arriba; yo miro hacia afuera. Filosofía general.
El ideal del filósofo debe precisamente entrar en el concepto grandeza, la fuerza de voluntad, la du-reza y la aptitud para las largas resoluciones. Más allá del bien y del mal.
¿Qué es lo único que nos puede restaurar? La visión de lo perfecto. Ecce homo.
Yo busco para mí y mis semejantes el rincón soleado en medio del mundo real de ahora, aquellas ideas luminosas que nos aportan un exceso de bienestar. Que todos hagan lo mismo y que dejen de hablar de lo general, de la sociedad. Tratados filosóficos.
En cada ideal (ajeno) falta aquello que da a otro ideal un valor y un sabor especial para sus admira-dores. Tratados filosóficos.
El mar quiere ser besado y sorbido por la sed del sol: “quiere” convertirse en aire, y en altura, y en senda de luz, ¡en la misma luz! Así habló Zaratustra.
Sois feos. Pues bien, hermanos míos, envolvéos en el manto de lo sublime, que es el manto de la fealdad! Así habló Zaratustra.
Pensar en uno mismo proporciona poca felicidad. Cuando nos sentirnos felices pensando en noso-tros mismos es porque no pensamos en nosotros mismos, sino en nuestro ideal. Consideraciones intempestivas.
El que consigue su ideal, por este hecho mismo le supera. Más allá del bien y del mal.
Más tarde comprendí que la liberación más fundamental de un artista es la de haberse visto el propio ideal… Ecce homo.
Debéis buscar vuestro enemigo, debéis hacer vuestra guerra, debéis combatir por vuestras ideas. Y cuando vuestras ideas sucumban, que vuestra lealtad venza. Así habló Zaratustra.
El que no sabe encontrar el camino que conduce a “su” ideal, vive de una manera más frívola, más insolente que el ser sin ideal.
Más allá del bien y del mal.
El que ha contemplado el ideal de alguno se convierte para éste en juez despiadado, en cierto modo se convierte en su mala conciencia. Humano, demasiado humano.
La humanidad debe situar su fin más allá de sí misma, no en un mundoerror, sino en la propia conti-nuación de sí misma. Así habló Zaratustra.
Que pudiéramos “soportar” nuestra inmortalidad: eso sería la gran cosa. Así habló Zaratustra.
El que da, el que crea, el que enseña: he aquí los precursores del que domina. Así habló Zaratustra.
El gran educador es como la naturaleza: debe acumular obstáculos para que esos obstáculos sean “superados”. Así habló Zaratustra.
Superar el pasado en nosotros: combinar de nuevo los instintos y dirigirlos todos hacia un solo fin: ¡muy difícil! No basta superar los malos instintos: hay que superar también los llamados buenos ins-tintos, para santificarlos de nuevo. Así habló Zaratustra.
Tienes a la vista un ideal noble; pero estás hecho de una piedra demasiado preciosa para que se pueda formar de ti una imagen divina.
Y, por otra parte, todo tu trabajo ¿no es una escultura bárbara, una blasfemia de tu ideal? El eterno retorno.
El ideal es siempre muy cambiante, y el conocimiento que se necesita para alcanzarle falta casi siempre. Tratados filosóficos.
El que cree ciega y profundamente en su propio ideal no puede creer en otros sin rebajarlos. Trata-dos filosóficos.
¿Cómo habremos de medir el “progreso de la cultura”? Cada cual piensa que él está en la cima. y que su ideal es el ideal de la humanidad. Tratados filosóficos.
La mentira del ideal ha sido hasta ahora la maldición que cae sobre la realidad: por ella, la humani-dad misma ha sido falsificada y viciada hasta en sus más profundos instintos. Ecce homo.
Derribar ídolos (así llamo yo a los ideales) es mi deber principal.
Ecce homo.
Yo no refuto los ideales, me pongo simplemente los guantes ante ellos… Ecce homo.
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